
El matiz de tu todaluz,
perfume que bajo la techumbre
se aquieta,
el silencio, tu silencio...
¡ calla...¡
¿Se puede ser lirio en el mar...?
Sin fijar la distancia
de entre tus largos dedos
los pedacitos de mi copa,
oprimidos del cristal mis letargos.
Fiero y pequeño pájaro breve,
ligero que en tus garras,
moribundo y naciente de gemidos
agrisa el ritmo desigual de las horas.
Me empobrezco,
porque el entender ya sofoca...
