
No es lo que me das.
No es verte. Ni de cerca.
Tampoco cerca de mí,
eso no vale.
No es tu verborrea del día,
preguntas pensamientos,
O tus dedos soplo.
No son tus ojos,
Que me hablan lienzos.
Ni tus manos Afrodita.
No es tu voz, tu boca,
lo que me condena a no morir.
Mi condena. Mi cálida condena,
es
tu olor mismo,
a vida.
Es,
la puerta de todos los lugares,
todos los pajaritos del mundo juntos,
mi despertar.
Tu olor Columpio.
esencia mía
de ti.
Eres tú.
Preciso de tu olor.
